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domingo

Momentos


El mapa decía que había un camping en algún lugar de la carretera en Olderdalen y confiamos en él. Recorrimos la carretera arriba y abajo sin éxito. Al final, un lugareño nos contó que ese camping había cerrado hacía por lo menos diez años. Seguimos el camino y cuando vimos un claro, plantamos las tiendas, cenamos, prendimos una fogata y brindamos con un licor alemán mientras veíamos cómo el sol se ocultaba detrás de las montañas. Supongo que eso es la felicidad.

"Finalement, ce qui constitue l'ossature de l'existence, ce n'est ni la famille, ni la carrière, ni ce que d'autres diront ou penseront de vous, mais quelques instants de cette nature, soulevés par une lévitation plus sereine encore que celle de l'amour, et que la vie nous distribue avec la parcimonie à la mesure de notre faible coeur".

Nicolas Bouvier, L'usage du monde



lunes

Rebecca

Durante el trayecto en tren hacia Flam conozco a Rebecca, una joven suiza, de Basilea, la misma ciudad de Federer. Ella también viaja en bici, en una de carretera que le obliga a ir siempre inclinada y con unas alforjas casi tan precarias como las mías que protege con una especie de capazos de plástico para la compra. En un francés que tenía olvidado desde el colegio me explica que quiere llegar hasta Trondheim desde el sur de Noruega y que en la semana que lleva de viaje sólo se ha encontrado lluvia. A pesar de eso, apenas ha pisado los albergues y ni siquiera es muy aficionada a los campings, suele hacer acampada libre cuando ve un claro agradable al lado de la carretera. Sobre el papel está muy bien, pero cuando el frío y la lluvia azotan como aquellos días en que los periódicos locales llenaban sus portadas con fotos de inundaciones, no parece la mejor opción. Es una suerte haberme topado con ella porque en el albergue de Flam no quedan habitaciones y tengo que montar la tienda, esta vez para dormir en ella.
Después de marear un poco la perdiz y de dar vueltas alrededor de la tela extendida en el cesped, Rebecca, que ya ha terminado de montar la suya, me pregunta si necesito ayuda y acaba montándome ella la tienda mientras yo pululo alrededor para simular que hago algo. Después cocemos unos macarrones que yo tenía guardados gracias a su hornillo bajo una lluvia fina y con una temperatura de unos diez grados. No sé qué hubiera comido de no encontrármela, probablemente el embutido que me quedaba y barritas energéticas.
La primera experiencia bajo la tienda es desalentadora: entre la lluvia que retumba en la tela y el frío que no se me termina de ir, apenas concilio. Al final consigo dormirme pero a las siete ya oigo los animosos "good morning" de mi vecina suiza, hay que levantarse para no perder el ferri. Para salir de Flam es obligatorio hacer un pequeño trayecto en barco porque está pegando a un fiordo, algo habitual en Noruega. Después de la bonita excursión, en Gundvangen me despido de Rebecca, que sigue su camino en barco hacia el norte, y me dirijo hacia la siguiente estación,Voss, una agradable ciudad que en invierno vive del esquí y en verano del turismo de aventura y los deportes de riesgo.

miércoles

Mongol y Kang


Hay gestos que le ganan a uno para siempre. Fue lo que me ocurrió con Mongol y Kang, los dos ciclistas taiwaneses que me encontré en el camping de Stavn. Pocos minutos después de la breve conversación que mantuve con ellos, cuando ya estaba adaptándome a mi flamante tienda, Mongol vino a buscarme.
-We are only two in our cabin and we have four beds. You can sleep with us if you want.
Así que no lo dudé, desmonté la tienda y me instalé en la agradable cabaña que habían alquilado. La tienda tiene su encanto, pero si te ofrecen cama, no puedes rechazarla. Al rato caigo en que una de las preguntas que me lanzó Alex Lee ya tiene respuesta: son los dos taiwaneses que salieron de Oslo y que también se dirigen hacia Bergen. El viaje empieza a crear su universo propio, con personajes que entran y salen del escenario como si estuviera clavado en un sitio fijo.
Mongol, el más espigado, es dicharachero y bromista (a la derecha en las dos fotos) mientras que Kang, más callado, es el líder en la sombra, el que toma las riendas cuando vienen mal dadas. Acaban de terminar el servicio militar y antes de ponerse a trabajar quieren recorrer Europa en bici: después de Noruega irán a Dinamarca, Alemania, Francia, Holanda…
A la mañana siguiente, me proponen seguir con ellos y acepto, aunque pienso que tal vez ellos vayan a un ritmo demasiado alto. Pronto me doy cuenta de que no. Es como viajar con niños: a los seis kilómetros se paran para hacer una foto, a los doce a descansar y a los 20, cuando comienza a chispear, sacan todo el material de lluvia como si estuviéramos en una tormenta ártica. A los 22, como era de esperar, deja de llover y se paran para guardarlo. Eso sí, siempre me piden permiso cada una de las veces y me dicen que lidere el grupo, quizá piensen que al ser europeo conozco más el terreno.
Son dos personajes graciosos que pedalean con sandalias y llevan los dos la misma bici y la misma ropa. Vamos a gusto juntos a pesar de que a veces me siento como su padre. Sin embargo, aunque vamos juntos hacia Bergen, sólo puedo pasar con ellos un día de viaje.

lunes

Way of life


Aquí está el kit básico de la felicidad y de la libertad, que algunas veces son lo mismo. La tienda me la tuvo que montar el hombre del camping de Stavn, 98 impresionantes kilómetros de sube y baja por fiordos, ríos y naturaleza bajo el sol noruego después de Honefoss. Estropeo un poco la foto si cuento que al final tuve que desmontar la tienda ese mismo día. Así que lo contaré en la próxima entrada.